La oveja tozuda

Apartada ya del pueblo
tras el río está la escuela,
en sus patios no posieron
ni paredes, ni una cerca,
por detrás pasa un camino
que utilizan las ovejas
cuando van todos los días
hacia el monte a pacer hierba.
Hoy por la mañana siguen
al pastor que se las lleva,
van tranquilas rebuscando
y comiendo lo que encuentran,
confiadas se han metido
por el patio de la escuela.
Todos los niños en clase
divertidos las observan,
pasan entre porterías
de los campos donde juegan.
Una de ellas, despistada
corre pronto en línea recta,
para no quedarse sola,
que el rebaño ya se aleja,

pasa por la portería,
y en su red mete cabeza,
obstinada mucho empuja
mas la red ya no la deja,
sigue y sigue empujando
sin probar de otra manera,
ella se ha quedado sola
empujando con más fuerza.
En la clase hay alboroto
de los niños y gran juerga,
al final sale el maestro,
con cuidado y la libera.
¡Cuántas veces las personas
se comportan como ella,
sin reconocer errores
ni modificar su idea,
obstinadas en seguir
en su empeño por soberbia!


La helada

Un frío cortante
yo siento en mi cara,
y forma mi aliento
humareda blanca,
la niebla me oculta
en esta mañana,
con pasos sonoros
sobre la hojarasca
recorro un camino
de hierba escarchada,
las hojas de arbusto
y las finas ramas
están recubiertas
de espinas muy blancas,
los charcos helados
muy duros no embarran,
conservan a trozos
la última placa
que quiebra y que cruje
rompiendo al pisarla,
parecen cristales
de alguna ventana.
Mirando a lo lejos
no puedo ver nada,
un gris uniforme
me envuelve y extraña,
el sol no aparece,
el campo está en calma.