La ponen de nombre Burgos,
la protegen con murallas,
con doce puertas abiertas,
para quien entre y quien salga.

El castillo tiene cuevas,
también un pozo muy hondo,
con escaleras que bajan
dando vueltas hasta el fondo.
Comentan que las hicieron
para limpiarlo de lodo.

Por el trono de Castilla
hubo guerra entre dos bandos.
En vez de por Isabel,
por la Beltraneja optaron,
y aquí sufrieron asedio
de las tropas de Fernando.

En mil ochocientos ocho
suceden muchas desgracias,
con Napoleón, los franceses
invadieron nuestra patria.
Robaban cuanto querían,
a la gente asesinaban,
saqueaban las iglesias
y hasta quemaban las casas.

Ante tantas tropelías
el pueblo se puso en armas,
guerrilleros, en los montes
atacaban retaguardias.

En el castillo de Burgos
los franceses se resguardan.
Los ejércitos aliados
que Sir Wellington mandaba

pusieron cerco al castillo
y comenzaron batalla.
Así estuvieron un mes,
mas los franceses aguantan.
Murieron miles de hombres
y no consiguieron nada.
Cuando, por fin los franceses
emprenden la retirada,
con pólvora lo revientan,
y muchos allí se matan.
El castillo queda en ruinas
y la ciudad destrozada.

Hoy el cerro del Castillo
es un parque muy bonito,
donde puedes pasear
y jugar con tus amigos,
y contemplar la ciudad
con los páramos y el río.