Breve reseña histórica.
Los
cuadrados mágicos tienen su origen en China, donde eran conocidos varios siglos
antes de Cristo. Según cuenta la leyenda, el primer cuadrado mágico fue
revelado al emperador Yu a través de una
tortuga divina que apareció en el río Luo, que lo llevaba grabado en su
caparazón.
Este
Emperador reinó en el siglo XII a. de C.
-Este cuadrado es conocido con el nombre de Luo Shu -escritura del río
Luo-. A pesar de ello se cree que los cuadrados mágicos no son anteriores
al siglo IV a. de C. De la China pasaron al Japón, al Sudeste asiático, a la
India y de allí a Arabia. Al mundo occidental llegó su conocimiento mucho más
tarde, a través de los árabes y de comerciantes y navegantes como Marco Polo.
El primer cuadrado mágico del que se tiene documentación en Europa aparece en
el grabado Melancolía de Alberto Durero.
El apelativo “mágicos” no es trivial y de ahora, sino que desde su origen siempre han tenido un significado cabalístico y mágico, utilizándolos como amuletos para buenos o malos encantamientos, asociándoles con la religión, la astrología y la alquimia. El imposible cuadrado de 2x2 se veía como una imperfección, efecto o consecuencia del pecado. Los árabes utilizaron cuadrados de n impar con el número 1 en el centro, número que sería la única representación de Alá.
Estudiosos del Renacimiento como Cornelio Agrippa (1486, 1535) se interesaron mucho por los cuadrados mágicos, pretendían encontrar en ellos la clave para entender las relaciones entre los astros y también entre los metales entonces conocidos. Bernard Frènicle de Bessy halló los 880 cuadrados mágicos de 4x4 que existen y los presentó en la Academia de las Artes de París en 1676 Filip de la Hire los publicó en 1693. El buscar métodos para obtenerlos propició el desarrollo de los sistemas de ecuaciones. Actualmente, la Ciencia al estar basada en la observación y la medida, y concretamente las Matemáticas en la demostración, los cuadrados mágicos han quedado relegados a lo que se denomina Matemática Recreativa y no se les da importancia. En realidad se están desaprovechando las excelentes posibilidades didácticas que encierran.